Una patente del 31 de enero nos pone sobre el camino de una de las nuevas tecnologías en las que está trabajando Canon: la protección de la autoría de nuestras imágenes mediante la creación de marcas de agua basadas en el iris.

El registro del iris funciona del siguiente modo: ajustamos el Dial de modo en la posición “REG”, escogemos entre uno de los 5 usuarios que podemos registrar, colocamos el ojo en el visor óptico mirando fijamente al punto de enfoque central, pulsamos el botón de disparo y listo, la cámara captura una imagen de nuestro iris con la que proteger (o más bien identificar como si de una huella dactilar se tratase) las fotografías que realicemos desde ese momento.

No se vosotros, pero la verdad es que ahora que lo pienso no se como a nadie se le había ocurrido antes una solución tan eficiente y práctica como poética. La idea de que cuando tomemos una imagen, la cámara incluya una marca de agua con información biométrica de nuestro ojo, es lo mejor que se le ha ocurrido a Canon desde que alguien decidió cambiar el color de sus teleobjetivos a blanco para poder vacilar de superioridad numérica en los grandes eventos. No se si se trata de una de esas cosas que se patentan por que ya están funcionando en prototipos o con intención de que si algún día alguien lo llega a hacer puedan exigirles derechos por ello, pero lo cierto es que me encantaría ver una Mark IV con esta prestación de serie (además del sensor con un ruido como el de la Nikon D3, claro).

(Fuente BackFocus)

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