Internet más cámara digital, igual a todo es posible. Ésta, a grandes rasgos, es una ecuación que define el estado actual de la imagen digital. Comunicados todos durante todo el tiempo, hoy todo es posible, y ya no es necesario -al menos no siempre- mendigar por salas de exposición para que nuestras obras se vean ni ahorrar lo indecible para pagar a una modelo.
Hoy, con Internet, todo está al alcance de la mano. La mano que maneja el ratón.
Algo así le ha ocurrido a Hamad Darwish, un joven kuwaití cuya vida ha dado un giro inesperado gracias a Flickr, el portal de hosting de imágenes propiedad de Yahoo!, y a Microsoft.
La historia, en esencia, es sencilla: Hamad tenía una galería en Flickr que alguien de Microsoft vio, y tanto le gustaron sus fotos que le mandaron un mensaje para hacer los fondos de escritorio del nuevo Windows Vista. Tan sencillo como increíble.
>Esta pequeña historia pone de manifiesto lo que la imagen digital, por un lado, e Internet, por el otro, han logrado, y expone claramente lo que en conjunto pueden llegar a hacer.
No es la primera vez que hablo de esto, pero cada día que pasa se pone más de relieve. ¿Cuántos grandes maestros de la imagen y la luz nos hemos perdido por no saber que existían? ¿Cuántos grandes fotógrafos no han explotado su potencial por no disponer de dinero para carretes y revelado?
Flickr, PBase, Pikeo, SmugMug… son webs de alojamiento de imágenes plagadas de auténticas joyas digitales. Fotografías de premio que muchos de los que nos llamamos profesionales no podríamos hacer jamás, y que reflejan que, si se quiere, casi siempre se puede.
Hoy día no es difícil encontrar gente de la calle que ha vendido algunas de sus fotos para publicaciones, calendarios, libros, páginas web o diarios. Todo se reduce a mandar un correo electrónico con la imagen en cuestión y confiar en que guste. Antes, eso de patearse la calle, ir a las redacciones y rezar daba demasiada pereza y quitaba tanto tiempo que muy pocos podían o querían hacerlo.
Internet ha abierto las puertas del campo mucho más de lo que nunca han estado. Ya ni siquiera es necesario mandar currículos. Basta con publicar las imágenes en una página web y confiar en el boca a boca. Si el contenido es bueno, no hace falta más publicidad, y del mismo modo que le pasó a Hamad, un joven de 24 años puede acabar trabajando con una de las compañías tecnológicas que más dinero mueve.

Espero que estas líneas sirvan de acicate para todos esos fotógrafos -y no fotógrafos- que guardan sus fotos en sus discos duros y DVD para consumo personal. No se trata de vanidad ni de ego, sino de generosidad, de permitirnos a los demás ver lo que otros pueden hacer, preguntarles cómo lo han hecho y tratar de seguir aprendiendo.

Me dicen algunos compañeros que la fotografía digital acabará con la fotografía profesional. Es posible que tengan razón y me vea en el paro en unos años, aunque algo similar se pudo pensar cuando se inventó la taladradora portátil y la sierra eléctrica doméstica, y aun habiendo muchos manitas, los carpinteros siguen existiendo y disfrutando de una boyante actividad laboral.

La fotografía digital e Internet son herramientas para mejorar, no para poner en peligro la profesión de nadie.

Si alguien es capaz de hacer un bodegón, realizar un reportaje gráfico de una boda o retratar a una modelo mejor que un profesional con todas las letras, bienvenido sea. Una persona que se levanta a las seis de la mañana, trabaja, tiene su vida social y familiar y encima saca un hueco para fotografiar merece un respeto.

Y si además es capaz de hacer cosas como ésta (no, no es mi primo), hay que salir a la calle, comprarse un sombrero, ponérselo y luego quitárselo ante él.

Por Eduardo Parra. publicado en Quesabesde

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