«Es importante conseguir imágenes bonitas, pero venderlas lo es más»«La fotografía española ha crecido más que la francesa», afirma el autor galo, que ayer abrió las jornadas internacionales para profesionales

C. BARTSCH/AVILÉS


EXPERTO. Le Jeune, posando ayer con algunas fotos suyas. / R. G.

A la edad de diez años, descubrió la cámara de fotos de su padre y, en ese momento, supo que su destino se desarrollaría detrás del objetivo. El fotógrafo francés Philippe Le Jeune, que ayer abrió en la Casa Municipal de Cultura las Jornadas Internacionales de Fotografía Profesional, explicó a LA VOZ DE AVILÉS las claves de un sector en evolución constante.

-La tecnología digital ha introducido a la fotografía en un proceso de cambio. ¿Cómo lo vive un profesional?

-Yo lo veo bien. Vivimos un momento divertido, porque la fotografía digital ha sido una suerte y una desgracia al mismo tiempo. Los propietarios de las tiendas de revelado han visto como sus beneficios han caído hasta un 50%, ya que lo digital no compensa lo que ganaban antes con los carretes tradicionales. En mi caso, yo me he concentrado en mi labor profesional como fotógrafo artístico, de retratos, bodas, reportajes industriales, publicidad, etc. Desde la llegada de la fotografía digital, hace unos cinco años, intento formarme y estar al día. La tecnología digital me ha permitido crear nuevos productos, nuevas salidas profesionales.

-¿Por ejemplo?

-En Francia, al igual que en España, los jóvenes están fascinados por entrar en academias de futuras estrellas. A raíz de este fenómeno, pensamos que si les ofrecíamos un producto que les ‘convirtiera’ en estrellas vendrían a nosotros. Así, creamos un pequeño estudio con su sala de maquillaje para realizar sus retratos. Es un producto que funciona muy bien entre los jóvenes, que acuden acompañados por sus padres.

Sin embargo, la especialidad de Le Jeune son los retratos y los reportajes de bodas. Cada año, realiza alrededor de 45, cuyo coste gira en torno a los 2.000 euros. El fotógrafo subrayó la importancia de la persuasión a la hora de convencer al cliente y obtener más beneficios. «Lo primero que les pregunto es si quieren comprar fotos al kilo o que les haga un álbum hermoso de su día más especial», comentó.

-¿Qué situación atraviesa el sector en Francia?

-En 1995 había 15.000 fotógrafos profesionales en todo el país. A principios de 2006 el número había descendido hasta los 6.500, y calculamos que en el plazo de dos añosla cifra se estabilizará en torno a los 4.000. Las cámaras digitales restaron demanda a los fotógrafos profesionales, que tuvimos que invertir mucho dinero en adquirir nueva tecnología. Algunos, en torno a los 45 años, compraron máquinas muy caras que luego no pudieron pagar. Otros, de 56 a 58 años, simplemente no quisieron cambiar del sistema analógico y quedaron desfasados. Hay que buscar la manera de motivar a los clientes. Conseguir fotos bonitas es importante, pero venderlas lo es más para nuestras familias.

-¿Cómo ve la evolución artística de la fotografía?

-En Francia a la gente siempre le ha gustado el punto de vista artístico en sus fotografías. Pero ahora, todos los fotógrafos profesionales que queremos ver lo último en arte fotográfico acudimos a los fotógrafos italianos y, sobre todo, a los españoles.

Philippe Le Jeune se mostró impresionado por la evolución experimentada por España en todos los sentidos, y también el fotográfico. «España ha crecido más que nosotros, sobre todo en relación a la fotografía digital», afirmó.

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